enlace Crónicas de la Croisette #3: Cómo volver el networking un poco menos patético

Admitámoslo: una de las partes más engorrosas de nuestras vidas profesionales es la obligación acudir a todo tipo de eventos más o menos absurdos para juntarse con gente de nuestro sector y “hacer contactos”.

Es incómodo porque:

  1. Tienes que reconocer a los gurús de tu medio. Con lo cual pasas la mitad del evento absurdo preguntándote si ese calvo de lentes es el mismo calvo de lentes que veneras en Twitter, o si esa señora mayor es la que entrevistaron el mes pasado en Campaign magazine.
  2. Los gurús no te hacen caso. El calvo con lentes y la señora mayor no tienen el más mínimo interés en conocerte. En cambio, prefieren hablar con otra gente venerada en Twitter y entrevistada en Campaign. Si por milagro logras dirigirte a ellos, es probable los nervios te conviertan en la persona más insulsa del mundo.
  3. Cuando te resignas a hablarle a no-gurús, tampoco es más fácil. Apenas logras romper el hielo con un desconocido, te das cuenta de que es un ser aburrido/pesado/irrelevante y pasas el resto del evento absurdo intentando quitártelo de encima.

El festival de Cannes es, a grandes rasgos, una semana entera de eventos de ese tipo. El objetivo de “networking” es tan evidente, tan descarado, que incluso hay un pase de “networking”, que no da acceso a ninguna conferencia y que sólo permite entrar a las fiestas y cocteles.

Lo bueno es que hay gente que hace las cosas bien e inventa cosas para volver esos dolorosos eventos menos humillantes. Este año, XXX ha desarrollado un Tinder del networking para el festival de Cannes: cada usuario sube su perfil profesional y swipe right, swipe left. Cuando hay un match, puedes quedar con la persona a tomar un café con la tranquilidad de que a ella también le interesa conocerte.

La agencia Havas Media, más ambiciosa, ha creado un templo del networking: el Havas Café, un sitio al que se entra sólo sobre invitación, en el cual hay que registrarse con título y lugar de trabajo. En la app del Havas Café, los usuarios pueden ver quien está a su alrededor para abordar a quien les interese. Y dentro del Café, bebidas, comida, aire acondicionado y sillones de lujo dejan a todo mundo en la mejor disposición para hablar de negocios.

Algunas start-ups, más modernas, organizan clases de crossfit, yoga o tai-chi que permiten quemar calorías y crear nuevos vínculos. La ventaja: eso sí que rompe el hielo. La desventaja: la vergüenza de sudar frente a posibles futuros clientes.

Obviamente, ninguno de esos artilugios se compara con el poder del facilitador de networking más antiguo del mundo: el alcohol, que abunda en todas las fiestas, cocteles, galas y comidas del festival. No hay situación, por engorrosa que sea, que no se relaje con un poco de alcohol. En el fondo, si lo estás pasando mal con gente pesada que no conoces de nada, la culpa es tuya porque no has bebido lo suficiente.

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