enlace “Vamos a mantener lo que está porque, conociéndonos, podría ser peor”

Javier Olivares habla con la distancia que tendría un tipo salido de otra época. Cuenta las cosas con el aplomo del que sabe lo que dice. Hace observaciones de lo inmutable, de las cosas que en España son ciertas hoy, ayer y probablemente mañana. De hecho al escucharle hablar llega un punto en que, como en sus series, la ficción y la realidad parecen entremezclarse.

El creador de El Ministerio del Tiempo, uno de los tipos más influyentes en el panorama televisivo español, se muerde muy poco la lengua. Está en negociaciones con TVE para producir una tercera temporada de la serie, pero anuncia que sólo la hará si se cumplen una serie de condiciones.

Olivares habla de lo que sabe. Y sabe de producción, sabe de Historia, pero sobre todo sabe de series. De hecho, admite abiertamente que piratea las series que no puede conseguir por medios legales. Se reconoce frustrado por la obsesión nacional por el dinero fácil y el desprecio de la cultura. sin embargo parece satisfecho del reconocimiento que El Ministerio del Tiempo está teniendo en América Latina y sonríe al confesar que ha descubierto capítulos del MdT subtitulados en chino.

¿Cómo reciben series como Isabel o El Ministerio del Tiempo países latinoamericanos?

Yo en un principio pensé que en México, en Chile, en Argentina, el concepto “español” podía ser tomado desde un punto de vista negativo por mil cosas de la Conquista. Pero en general, la actitud es positiva, y de ganas de saber más. Yo creo que tienen muchas ganas de compartir cosas con nosotros pero que nosotros no valoramos ese gran capital humano con nuestro mismo idioma. Los norteamericanos no lo hubieran desperdiciado.

Justamente, una de nuestras preguntas era: ¿si Javier Olivares hubiera sido inglés, el Ministerio del Tiempo hubiera sido parecido a Dr. Who?

No, porque ya existiría Dr. Who y me habría inventado otra cosa. Yo siempre digo lo mismo: el Ministerio no es Dr. Who y cuando ves los capítulos te das cuenta de que son dos series completamente distintas. De hecho, yo creo que quitando un capítulo en concreto, El Ministerio es una serie mucho más adulta, pero que no existiría si no existiera Dr. Who. Ese concepto de libertad, de ética, de serie pop… Evidentemente mi hermano y yo éramos muy Who, nos marcó mucho, claro.

Pero en Dr. Who viajan por todo el mundo, en todas las épocas en cualquier espacio y tiempo, en el MdT viajan sólo en España… ¿por temas de presupuesto?

No, por temas de historia. Esta serie es una serie de aventuras con un elemento histórico: la historia de España. Porque esta serie, como Victor Ros o como Isabel, habla de nosotros. Yo creo que en televisión en España se nos ha hablado mucho de otros. De los americanos sobretodo. Todos sabemos como es un juicio americano, como es un policía americano, como es un friki americano, pero no hemos hablado de nosotros desde hace mucho tiempo. Hacemos una visión social amable de la familia española, de tal… Pero de nosotros, de nuestra identidad nacional, de nuestra historia, no. Una de las claves del Ministerio es hablar de la historia de España.

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“LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA FUE EL ÚLTIMO MOMENTO EN QUE ESPAÑA SE SINTIÓ UNIDA”

 ¿Por que la Reina Isabel no está a la altura de figuras como la Reina Victoria o Cleopatra a nivel de notoriedad internacional?

A nivel de notoriedad histórica, la tiene. Por historiadores. Pero a nivel mediático este país no ha tratado bien su propia historia, como si estuviéramos avergonzados de ella. Y hay momentos que son francamente mejorables, pero Felipe II o Isabel son hitos de la historia mundial. De hecho, la hija de Isabel, la esposa de Enrique Tudor, era más querida por el pueblo que el propio rey inglés, porque era hija de “los grandes reyes”. Fernando e Isabel a nivel europeo tenían un reconocimiento, ya en aquella época, brutal.

Pero es igual. Están haciendo una película sobre los últimos de Filipinas, que es [una historia ndlr] de un nivel como el Álamo. Y hemos visto mil versiones del Álamo y sobre los últimos de Filipinas hasta 2016 no hemos visto nada, quitando una película que se hizo cuando debutaba Tony Leblanc, para que te hagas una idea.

Nosotros tenemos muchos momentos históricos impresionantes que no queremos mirar, no sé por qué.

En El Ministerio del Tiempo decís que España maltrata a sus héroes. Si le damos vuelta a la pregunta, ¿qué personaje crees que está sobrevalorado en la historia de España? 

Hay algunos ejemplos que han sido sobrevalorados en positivo. Por ejemplo Cánovas y Sagasta. Son ese concepto de bipartidismo liberal dialogante que se ve con la perspectiva de ahora, que ha venido muy bien para, después de la transición, hablar de esa estructura bipartidista. ¡Pero Cánovas era un esclavista, tenía negocios con esclavos! Sagasta va reduciendo su radicalidad para hacer un chanchullo de Estado. A Filipinas o a Cuba, si tu tenías dinero no ibas, iba un pobre por ti. Esa época que se habla como de grandes hombres, de democracia, yo creo que es una gran falacia, y es el origen de muchas falacias actuales.

En el primer capítulo de El Ministerio del Tiempo volvemos a una de las grandes obsesiones nacionales que es el tema de los franceses y Napoleón. Son siete años en la historia de España a los que se da una transcendencia desproporcionada. ¿Tú crees que nos ha ido mejor con Fernando VII y los Borbones que lo que nos pudiera haber ido ir con Napoleón?

Si analizas el Madrid que nos dejó Pepe Botella, es de lo mejor. Limpió Madrid, lo planteó como ciudad, a nivel urbano… Probablemente sea el mejor alcalde que haya tenido Madrid, el hermano de Napoleón, junto con Carlos III.

Yo creo que no es un problema de los siete años de invasión francesa, es un problema de dignidad. El Empecinado para mí es un ejemplo, es un héroe en el que se asienta junto con otros la victoria. Los otros eran afrancesados que empiezan a negociar con Inglaterra para que nos ayuden a quitarnos al invasor, porque el invasor podía tener esos eslóganes de revolución francesa pero luego eran mercenarios que robaban Iglesias, que violaban y que fusilaban.

La Guerra de la Independencia, más allá de quién fuera el invasor, es la última vez en que España se sintió unida. El problema no es Napoleón / no Napoleón, el problema es Constitución de 1812 / no Constitución de 1812. Porque inició una España constitucional, abierta, que admite la vuelta del rey pero sin absolutismo. Y el rey, cuando puede, se quita de encima todos los demócratas, los exilia, a unos los ejecuta, y cuando podría haberse beneficiado de los tratados de Viena y haber abierto España a una expansión industrial, prefiere cerrarse y seguir dominando su territorio que abrirse a Europa. Y de ahí viene para mí el hundimiento de la España moderna. Pero no son los franceses, es Fernando VII.

“PREFIERO THE WIRE A JUEGO DE TRONOS”

Volviendo al tema de las series: ¿qué serie te hubiera gustado hacer?

No me hubiera gustado hacerlas porque no las habría hecho tan bien como ellos, pero… Son muy dispares. Puede ser The Wire o Battlestar Galactica, el remake. Pero sobre todo hay series de la BBC que me parecen maravillosas, como Occupation por ejemplo. Pero hay tantas tan buenas que prefiero disfrutarlas como espectador.

¿Qué opinas de Juego de Tronos? ¿No te parece un poquito sobrevalorada?

A mí me parece que tiene un arranque maravilloso, una primera temporada estupenda y… yo me quedé en la tercera. Después de la tercera, no me apetece mucho seguir viéndola, me da pereza. Yo era un fan absoluto de Juego de Tronos pero… Bueno, intentaré superar la pereza.

Lo que sí creo es que se ve más la mano de la cadena, versus los creadores. La primera me pareció un obra maestra, la segunda también, la tercera con algún desfase… Pero veo cosas más estándar. Como “hasta ahora hemos triunfado en prestigio, ahora vamos a ganar dinero”. Es lícito, pero bueno.

Yo creo que se les acumulan las tramas además. Tienen demasiado que contar. Prefiero en ese sentido The Wire que se renovaba cada temporada.

“LA FICCIÓN ESPAÑOLA NO HABLA DE UN MONTÓN DE COSAS QUE PASAN EN ESTE PAÍS” 

Hemos recogido una frase tuya en la que dices que “las ficciones son el índice de la salud cultural de un país”. ¿Nos lo explicas?

Es una frase retocada de Lorca, que decía que la salud del teatro era lo que indicaba la salud de un país, y yo creo que el teatro, el cine y las series sobretodo, que son lo más popular, marcan la salud de un país. Si ves la BBC, las series nórdicas o HBO, te das cuenta que nosotros tenemos mucho camino que recorrer. A veces nos creemos importantes, pero nunca podremos serlo con estos presupuestos, que son bajísimos en comparación con Europa, y con capítulos de setenta minutos de duración. Es inconcebible. Y encima con el orgullo de “soy español, a qué quieres que te gane”.

Nuestra ficción no está tratando temas de corrupción, no está tratando temas de su propia historia a nivel duro… Yo no quiero sentar al espectador cada noche a ver un dramón. Se puede hacer todo eso de una manera ágil, accesible. Pero no se habla de un montón de cosas que pasan en éste país. Y cuando se aleja de la realidad, la ficción muere.

¿Qué es entonces El Ministerio del Tiempo? ¿Es una serie de ficción? ¿Está a caballo entre la ficción y la Historia? ¿Es una forma de acercar la Historia de España a las generaciones más jóvenes?

El Ministerio del Tiempo es una serie de aventuras. Y pop; es decir, popular. Con referencias a un montón de cosas. Tiene elementos de historia, y elementos del género fantástico, por ejemplo que se viaja por el tiempo. Pero yo creo que en el fondo lo que estamos diciendo es “vamos a conocer nuestra historia, vamos a ver de dónde venimos”, y sobre todo que la principal máquina de viajar por el tiempo son los recuerdos, y los recuerdos los tenemos todos, pero a veces no queremos tenerlos, o los cambiamos.

Y en ese sentido es una serie que si algo tiene que doler, duele. No es una serie evasiva, aunque sea divertida de ver. Por ejemplo la historia de amor de la primera temporada: la historia de amor de Julián con su esposa difunta, que es muy dura. Aún cuando hacemos comedia. Por ejemplo el de Napoleón es un capitulo puro de comedia, pero habla de un concepto muy claro: hasta tu enemigo más irredento puede tener una noche en la que pueda ser un ser humano que pueda compartir esa noche contigo. Me parece que es un mensaje muy humanista, no sólo es comedia.

En El Ministerio del Tiempo decís “El tiempo es el que es”. ¿Esta reflexión de dónde nace? 

De mi hermano Pablo, que tiene la idea. “El tiempo es el que es” en el sentido de que no hay futuro, porque si hubiera futuro dejaríamos de ser una serie histórica, y “el tiempo es el que es” porque es posible que hubiera muchas cosas mejorables en el pasado, pero a lo mejor si tocas algo el presente sería peor. Es un concepto no de conservadurismo como muchos han criticado, de “vamos a mantener lo que está porque es cojonudo”, sino “vamos a mantener lo que está porque,conociéndonos, podría ser peor”. Y con esa ironía sobre lo que es el carácter español.

 

Javier Olivares se levanta, da las gracias cortés y se despide camino de la puerta que le lleve, quizás, de vuelta a su época.

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